Se llamaba Alicia Muñiz

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Se llamaba Alicia Muñiz, era modelo, madre, pareja de una persona famosa, víctima de la furia machista, pero su nombre quedó relegado puesto que la investigación de su muerte, que ahora sería FEMICIDIO, quedó bajo el nombre de su matador y pasó a llamarse el Caso Monzón.

Era claro, los ídolos son así, caprichosos, consentidos, se les perdona todo o casi todo. Excesos, mujeres, alcohol, noches eternas, golpes a sus parejas, abandonos varios, todo quedaba bajo el manto de piedad de sus glorias deportivas pasadas. El cinturón de campeón, cual reloj para hipnotizar, provocó que durante un tiempo se hablara un posible suicidio o en el peor de los casos de una pelea entre dos personas apasionadas, claro que Alicia con sus 50 kg no podía contra el peso y la fuerza de un boxedador profesional.

Alicia Muñiz cayó de un primer piso: rara elección de una persona suicida, la corta distancia hacía casi imposible su muerte eficaz y aun así muchos pasaron varios días cimentando la tesis. La realidad estaba en la casa de Pedro Zanny 1567, donde un cuerpo de mujer en posición de absoluta desarticulación yacía en el piso, a la vista de todos los que accedieron al lugar. Así fue tapa de varios medios, sin cuidado para ella, ni su familia ni el pequeño hijo que Muñiz y Monzón tenían en común.

Según los dichos de Monzón, estaban discutiendo y en el medio de la pelea, ella se tiró por el balcón, con una caída de pocos metros que aun así le provocaron la muerte inmediata, casi sin movimientos involuntarios de defensa, cayó como una muñeca rota. Monzón también “cayó” de la misma altura y eso provocó una fractura en uno de sus hombros. Las cosas no quedaban tan claras, pero al ídolo no se lo discute.

El poder demostró que todo lo puede ensuciar y así supimos que había desaparecido un músculo, el esternocleidomastoideo, cuya presencia podría probar la mecánica de la asfixia manual sobre el cuerpo de Muñiz. La parte perdida nunca volvió a aparecer. Lo que si aparecieron fueron los testigos falsos y los verdaderos, el show mediático estaba instalado, tanto que los fanáticos del “ídolo” no dudaron en amenazar al abogado de la querella por su rol en el juicio.

El campeón fue llevado a juicio ante un tribunal conformado por dos hombres y una mujer, que quedará en las retinas de muchos memoriosos por la interpretación que hizo de ella la actriz Norma Aleandro en la versión cinematográfica del caso policial.

Aún no existía la figura del femicidio y como Alicia Muñiz y su asesino no convivían ni estaban casados, tampoco se le aplicó el agravante del vínculo, solo pude ser condenado por “homicidio simple” y le dieron una condena de 11 años de los que cumplió poco más de 5 antes de obtener las salidas transitorias. En una de esas salidas, el destino quiso que el asesino perdiera la vida.

La fama y el poder del dinero que aparecen en una gran cantidad de casos con tamaña difusión, no faltaron a la cita en este caso y tomaron la forma de corrupción, con un cuerpo ultrajado luego de la primera autopsia, al que se le sacó el músculo esternocleidomastoideo, vital para probar la maniobra de asfixia manual. No faltaron los testigos falsos, las contradicciones y los defensores del campeón a ultranza.

Con posterioridad a los hechos se conocería que “Cherquis Bialo se explayó con un mea culpa que ponía sobre la mesa muchas de las cuestiones reclamadas por el movimiento de mujeres a cuento del crimen de  Alicia Muñiz. Dijo: “Los periodistas debemos asumir nuestra cuota de responsabilidad y culpa. Cuando percibimos y vimos el comportamiento de Monzón frente a la sociedad, no dijimos nada porque no se podía tocar al ídolo. Es decir que nosotros vimos cómo Monzón, de pronto, castigaba a otra mujer que no fue Alicia Muñiz, sino otra mujer anterior, lo vimos en pasillos de hoteles en la Costa Azul en vísperas de su pelea con (Rodrigo) Valdez, de la cual hoy se cumplen 13 años”, en referencia al combate celebrado en junio de 1976, la época en que el campeón argentino estaba en pareja con Susana Giménez.”[1]

El caso provocó la creación la primera Comisaría de la Mujer el 15 de julio de 1988 en la ciudad de La Plata y dependería directamente de la Dirección General de Seguridad, en la que se abordaba la violencia familiar.[2] Hoy son 128 comisarías especializadas en la Provincia de Buenos Aires. Por su parte la Ciudad de Buenos Aires cuenta con un Área de Víctimas de Violencia de Género que tiene entre sus funciones y a modo de ejemplo:  Recepcionar Oficios; Entablar contacto con la víctima; Ofrecer medidas de protección acorde a lo establecido en el art. 37 inc, c) del C.P.P.CABA; Realizar tareas de investigación tendientes a obtener pruebas de los hechos denunciados acorde al Art. 94 del C.P.P.CABA; Notificar a las víctimas a comparecer ante la Justicia, etc.

A 30 años de su femicidio, a 30 de años de los hechos que demostraron que la impunidad está disponible al mejor postor, máxime cuando el matador es un ídolo nacional al que todo se le perdona. A 30 años del momento en que la violencia doméstica comenzó a dejar de estar escondida puertas adentro del hogar, en la intimidad, sin injerencia policial o judicial.

[1] https://www.pagina12.com.ar/95024-del-secreto-a-voces-a-la-culpa citando las declaraciones que el periodista Cherquis Bialo hiciera en el programa radial El gobernador habla con el pueblo conducido por Antonio Cafiero

[2] http://www.policia.mseg.gba.gov.ar/superintendencia_poldegenero/rese%C3%B1a.html