¿SEMBRANDO EL MIEDO QUE NOS SEMBRARON?

Queremos agradecer a la autora de la nota, la querida Lala Pasquinelli, por permitirnos compartir generosamente esta pieza en nuestra página. Suscribimos sus palabras, los cuerpos perfectos o perfeccionados de mujeres famosas con cicatrices «de mentirita», le hacen un flaco favor a las mujeres que sufren en sus cuerpos el cáncer de mama. Ellas no representan el dolor, los cuerpos diversos, las realidades diferentes, ellas muestran a las mujeres flacas, blancas, sin arrugas ni estrías, que pusieron su cuerpo a disposición del photoshop (una vez más) pero está vez para «afearlos».

Nos preguntaron qué pensamos de esta campaña de concientización sobre el cáncer de mama que los medios están celebrando -casualmente- y que muestra estos mismos cuerpos que vemos todo el tiempo, cuerpos hegemónicos, jóvenes, blancos, sin panzas, sin arrugas, sin nada que se salga de la norma, todo muy estetizado, cómodo, casi glamoroso.
Resulta curioso el derrotero del fundamento que confirma el decisorio de primera instancia respecto de negar la posibilidad de realizar una mediación en un caso de lo que el Ministerio Público Fiscal considera como de violencia de género.

Imágenes de cuerpos de mujeres más o menos famosas con cicatrices dibujadas con Photoshop y las pocas cicatrices reales también editadas con photoshop, a las que se sumaron otros cuerpos similares de mujeres “no famosas” con la misma estética y la misma edición que compartieron su imagen en sus muros con el hashtag de la campaña pero sin información sobre el cáncer de mama.

Una campaña que nos invita a“dibujarnos una cicatriz”. Si, a dibujarnos una cicatriz, sacarnos una foto y usar un hashtag.

¿Y cuales son los cuerpos de los que se vale la campaña para sus fines?

Bueno, los mismos cuerpos que nos bombardean desde todos lados, esos que crecimos viendo y que nos enseñan que ese es el modelo no solo de cuerpo, sino de felicidad, porque si encajás ahí, vas a ser aceptada, amada, deseada y todo lo que supone que se necesita para ser feliz, vendrá por añadidura.

Uno de los argumentos de la campaña, contado por quien la ideó, es que al ver la cicatriz del cuerpo de su madre pensó que si las mujeres viéramos esas cicatrices saldríamos corriendo a hacernos una mamografía.

Claro, porque lo que el modelo que estas imágenes refuerza y nos dice es que no hay nada más importante que la belleza hegemónica, que la apariencia de esa belleza, y que toda marca, toda protuberancia, todo “defecto”, todo lo que se salga del modelo es inaceptable, no se muestra, no debería existir, así de exigente es el modelo. Así de opresivo el molde.

¿Será por eso que entonces que aparecen cuerpos editados con cicatrices dibujadas?

Es tan inaceptable lo real, el recorrido de los cuerpos, lo diverso de las apariencias de nuestras carnes, sus marcas; que mejor entonces mostrar cuerpos hegemónicos con los que se nos disciplina desde que nacemos, y dibujarles una cicatriz pequeña “como si”.

Entonces ¿los cuerpos con cicatrices reales que han sufrido mutilaciones están mal? ¿Es que “no son cuerpos para mostrar”?

¿Y tan mal están que por eso no se muestran? Por eso mejor le dibujamos una cicatriz a un cuerpo de los que nos muestran todos los días para vendernos cosas?

¿Nadie pensó por qué al ver las cicatrices saldríamos a hacernos una mamografía?

¿Ninguna de estas mujeres pensó de dónde viene el miedo a la cicatriz que están usando como herramienta fundamental de la campaña?

¿Se preguntarán hasta qué punto sus cuerpos hoy -como los de otras antes-, al servicio de los medios y las marcas han contribuido a la construcción de ese miedo?

Una de las mujeres que participó con su imagen en la campaña explica en un comentario en su perfil de instagram que las campañas con cuerpos “reales” no logran tener alcance y por eso entonces parece que es mejor seguir con “la fórmula que vende” cuerpos editados, homogéneos.

¿Pero qué es lo que quieren vender con estos cuerpos esta vez?

¿Por qué se insiste en que solo veamos estos cuerpos que encarnan el standard invisibilizando una vez más lo que les pasa a nuestros cuerpos en la realidad? Una campaña “para hacer visible” que invisibiliza, vaya paradoja, o no.

¿Nadie pensó en las mujeres que tiene el pecho atravesado por cicatrices? ¿Qué les dicen estas imágenes de cicatrices estetizadas, diminutas a esas mujeres? ¿Qué les dicen sobre su apariencia? Les dicen que son horribles, que mejor no mostrarlas, que mejor este sucedáneo de realidad, estos dibujitos y sonrisas y maquillajes y pelos al viento.

Escuchamos en un noticiero que este recurso -”mujeres hermosas y famosas”- permite que la campaña se haga más expansiva porque “las mujeres famosas” tienen seguidoras que admiran sus vidas perfectas (sic) que iban a impactarse con estas imágenes de cicatrices y a tomar conciencia.

Lo que nos preguntamos es ¿Conciencia de qué?

Si el argumento para volver a usar “lo que vende” tiene que ver con la difusión, ¿por que en esas mujeres famosas “de vidas y cuerpos perfectos” no cedieron sus perfiles para mostrar imágenes de mujeres que sufrieron la enfermedad en lugar de volver a imponernos sus cuerpos? ¿Por qué no acompañarlas en todo caso? ¿Por qué no usar esa visibilidad para visibilizar a otras en cambio de invisibilizarlas? ¿Por que ni siquiera es posible dar esa conversación? ¿Por qué se sigue tratando solo de esos pocos cuerpos que silencian y violentan la diversidad de los otros?

¿Sabrán esas mujeres que esos mismos cuerpos exhibidos hoy con cicatrices dibujadas, editados, con las pieles lisas y perfectas, con el cabello perfecto -tan diferentes de los cabellos que se pierden en una quimioterapia-, algunas sonriendo, son los mismos que hacen que la mutilación se sufra más por no poder encajar en el standard con el que colaboran y refuerzan?

Uno de los mensajes que recibimos decía “mi vieja tuvo cáncer a los 38 años cuando yo tenía 5 años, ahora tengo 29 y ella 57, le costó mucho aceptarse por la exposición contínua de los cuerpos hegemónicos, se ponía una bolsita rellena de alpiste para ir a la pileta, hoy se acepta y se quiere mucho, pero la bolsita sigue estando en casa. El día que dejen de imponer cuerpos perfectos, será el día que podamos andar libres”

¿Sabrán estas mujeres que inclusive ese miedo a la cicatriz, a no ser deseadas es lo que lleve a las mujeres a decidir no operarse y en muchos casos a morir.?

Eso es lo que provoca este modelo que se refuerza en esta campaña.

¿De qué se trata exhibir cuerpos que podrían estar vendiendo cualquiera de los productos que venden habitualmente para decirnos al resto de las mujeres -y debieran decirlo a los varones también- que hay que hacerse una mamografía 3D?

¿A quiénes les hablan esas imágenes cuando por lo menos 15 millones de personas en Argentina no tienen obra social ni prepaga y la salud pública no impotente para dar respuesta?

¿A qué mujeres les están diciendo que vayan a hacerse una mamografía 3 D?

¿Sabrán estas mujeres que publicaron sus fotos que en hospitales públicos la demora para hacerse una mamografía puede ser de varios meses? ¿qué proponen frente a eso?

En muchos de los perfiles de estas personas “famosas” que mostraron sus cuerpos para esta campaña, sus seguidores además de decirles diosa, potra, que hermosa sos, estás divina y comentarios por el estilo, y preguntarles si la cicatriz era real, les preguntan sobre esto, ¿”Donde me puedo hacer una mamografía”? “¿Por qué recomiendan mamografías 3D?” ¿”Sabían que las mamografías provocan cáncer?” y preguntas de este tipo que estas personas no pudieron contestar porque no lo saben, y seguramente no tienen porque saberlo ¿o si? Las mismas aparecen en la página de la campaña, la respuesta siempre es que consulten en Fundación Telmed ¿?. Muchas preguntas no son respondidas.

El día que salió la campaña, muchas, muchísimas personas que nos siguen en las redes, y también colectivas amigas nos enviaron las imágenes de la campaña, algunas indignadas, otras preguntándonos que pensábamos.

Frente a eso compartimos un par de preguntas que nos surgieron en nuestras historias de instagram y comenzamos a recibir opiniones, y sobre todo muchísimas historias de mujeres que habían padecido la enfermedad o de mujeres que habían acompañado a otras mujeres. Historias reales, sin maquillaje ni photoshop de personas que necesitaban contar y decir de que se trata el cáncer de mama.

Cómo solemos hacer, cedimos el espacio para dar lugar a esas historias, para hacerlas visibles, honrarlas, son las historias de nuestras mujeres queridas, abuelas, tías, hermanas amigas que vimos sufrir y a algunas morir, son parte de nuestros linajes y biografías.

Algunas de ellas se las dejamos acá en este link

Es nuestro pequeño homenaje a tantas mujeres queridas y a quienes las siguen queriendo.

Los estereotipos que se refuerzan en esta campaña también matan.